Pósters de la selección española de baloncesto
Publicado el 19 de Noviembre de 2007 - Categoría Recuerdos de chico - Autor: Jaime H. Stinami
Recuerdo a mediados de los ochenta que tras el éxito de la selección española en Los Ángeles se pusieron de moda los pósters y especiales sobre el equipo nacional.
Recuerdo, o creo recordar, tener unos cuántos pósters con los jugadores españoles que iban a las convocatorias de Díaz-Miguel. Especialmente, unas fotos, o tarjetas sobre fondo negro en un pabellón (se veían las líneas en el suelo) de el equipo que fue a la Olimpiada del 84. Todos los jugadores posando como si estuvieran jugando: Beirán, Llorente, Arcega, Margall, Jiménez, Romay, Martín, Corbalán, Solozábal, de la Cruz, Itu y Epi. Además de todos ellos salían, sobre el mismo fondo Antonio Díaz Miguel, Josep Lluis Cortés, Binaburo y Antonio Padilla. Por fallo de la cámara o por indisposición de Corbalán el día de las fotos, la suya era distinta a la de los demás. En alguna de las imágenes de los jugadores se veÃa en el fondo a Padilla en mitad de las sombras. Los jugadores, con la camiseta roja con listas muy finas amarillas, el logotipo del Banco Exterior de España y esa misma palabra (”España”) también en amarillo sobre el pecho. Los ribetes o festones o filitos o bordes o rebordes o como se llamen de la camiseta de color blanco. El pantalón azul y las medias blancas con la bandera de España arriba. Las zapatillas blancas con tres listas azules y algunos con botas y otros sólo zapatillas…
El equipo técnico con un chándal de pantalón azul y chaqueta blanca con bordes azules y líneas también azules, además de amarillas y rojas. También de la marca de las tres bandas.
Estos pósters e imágenes me acompañaron en la pared de mi cuarto bastante tiempo, hasta que un verano de esos interminables de cuando tienes 12 o 14 años no se le ocurrió a los mushashos de mi barrio (que diría La Mary) otra cosa que montar una especie de “mercaíllo” en el que poníamos jugetes, artículos o cualquier cosa que teníamos por casa y los vendíamos.
Yo compartí mi puesto con dos amigos más y no hay que ser muy listo para adivinar que puse los posters de la selección. Quizá en alguna limpieza del cuarto tuve que quitarlos, quizá ya habían pasado el Europeo del 85 y el Mundial del 86 y la selección empezaba a decaer,…, no lo sé,… quizá me cegó el brillo del dinero…
La cuestión es que cuando estábamos recogiendo y a punto de irnos y los pósters no habían llamado la atención de nadie apareció el hermano mayor de Amable, de apellido Mingorance; sí, el del 4ºD… Vió los pósters y se le cambió la cara. Le pedí más de lo que había pensado pedir por ellos, creo que diez duros (¡de los de entonces!) por cada uno, y el chaval (tendría 16 o 18 años, claro, manejaría más dinero que nosotros) me pidió que le esperara que subía a su casa a por las trescientas pesetas que sumaba todo.
Fueron unos minutos en los que vi uno a uno y por última vez aquellos pósters. No hace falta que diga lo que me gustaría no haberlos perdido,…, pero todos tenemos un precio, y con esa edad,…, trescientas pesetas eran muchas pesetas. Aún así, recuerdo la sensación de pérdida cuando se los di a cambio del dinero. No recuerdo nada más de aquel muchacho, pero si por casualidad me lo encontrara alguna vez por la calle (ya no vivo allí… probablemente él tampoco) y lo reconociera (que esa es otra) juro por Granville Waiters y por Adrian Dantley que le pregunto por los pósters. No le pido que me escriba un mail o en los comentario si lee esto (¡juas!) porque tampoco estoy muy seguro de que se acuerde de aquello. O al menos, no tanto como yo. Porque él no echa de menos tanto aquellos pósters como yo.
Comentarios
Hacer un comentario










