Mi primer balón mini y mi primer balón basket
Publicado el 20 de Julio de 2007 - Categoría Recuerdos de chico - Autor: Jaime H. Stinami
No recuerdo cuántos balones de baloncesto he tenido. Pero sí recuerdo dos de ellos:
El primer balón mini, de la marca Mikasa, naranja. Recuerdo también la primera vez que me cayó un balón de baloncesto DE VERDAD en las manos. Primero o segundo de E.G.B. Un recreo en mi colegio, unos “mayores” jugando en unas de las canastas y el balón que viene botando hacia mí. Cuando tuve la certeza de que lo cogería, pensaba en cómo sería al tacto, por qué parecía botar de forma especial, por qué sonaba de esa manera…, cuando lo cogí, parecí comprenderlo todo, un par de botes y los “mayores” gritándome: “niño, venga ya…“. Se lo devolví, pero sabÃa que esa primera vez no serÃa la última.
Con mi balón Mikasa gasté los dos rotuladores negros de la caja de Carioca en repasar casi cada día sus líneas.
Incluso las letras Mikasa, escritas en amarillo, y algunas otras letras más en blanco las repasaba con rotulador cada vez que volvía a mi casa con el balón. Mikasa de naranja, llamados naranjada por los componentes del equipo mini de 5º de EGB de mi colegio mientras esperábamos en la cola de la rueda de entradas, y no limonada, que eran los amarillos.
El primer balón basket, de la marca Spalding, el de los Celtics. Nada más y nada menos. Verde y blanco, Spalding. como los de la NBA, con uno como ese jugaba Larry Bird, con uno como ese se jugaba en el Boston Garden. Yo era de los Pistons, un Bad Boy, pero lo nuestro fue un flechazo. Los Reyes Magos de Oriente tuvieron la amabilidad de dejarlo por mi casa en uno de sus viajes y desde entonces me acompañó a innumerables pachangas y entrenamientos (lástima que el provecho sacado de tanto tiempo no fue para crear un buen jugador…).
Alcanzaba este balón su mejor prestación a partir de las 1500 horas de juego. En ese momento ligeramente gastado, el tacto del balón era de una perfección total: tomarlo, botarlo, lanzar a canasta, tocar la red, ese sonido. Son esos momentos en los que te alegras del día en que al amigo Naismith se le ocurrió lo de la caja de melocotones.
Ya no tengo ninguno de los dos. Los echo de menos, especialmente (que no se entere el Mikasa) al Spalding verde. Creo que nunca lo olvidaré. Mis amigos me dicen que hay otros balones y cuando jugamos pachangas a veces me preguntan: “está chulo el balón éste, ¿eh?”; y yo sonrío y asiento, pero donde quiera que esté, mi balón Spalding verde y blanco de los Celtics sabe que siempre estará en mi corazón baloncestístico, y nunca jamás ninguno otro ocupará su lugar.
Y es que el primer balón es el auténtico balón. Nunca se olvida. Nunca volveré a jugar con otro como él.
Comentarios
7 Respuestas a “Mi primer balón mini y mi primer balón basket”
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Puf, me has llevado a mi enfancia por un rato, yo pasé directamente de no tener nada a un Spalding “de última tecnología”
que se podía jugar tanto en parqué/PVC como en cualquier pista de cemento sin que se gastase mucho, aún sigue vivo, y el tacto está perfecto para hecharse cualquiera pachanga, pero después de 8 años y pico ya está algo (como decimos en Huelva) “agüevao”, por lo que el hecho de que bote bien dos veces seguidas…Es algo difícil de conseguir.
Aún así todavía lo guardo, a pesar de los intentos de mi madre de tirarlos a la basura de una puñetera vez porque “para qué lo quiero”…
En fin…
Un saludo, buen blog ;).
Jeje, gracias, Rubén.
No lo tires, yo no se dónde está el mío. Y me encantaría tenerlo aún…
Joé, qué recuerdos. Los balones amarillos también los conocí yo.
Hasta bastante edad no conocí un buen balón de verdad.
Los que solía usar estaban totalmente gastados, a algunos le salían una especie de “pelos” por las costuras… Y a otros le salían huevos por todas partes…
Saludos.
Por cierto, cuando digo de última tecnología, digo que era de piel, pero que no se gastaba en exteriores, que conste :P.
Carlos, al fin y al cabo…Todos acaban naciendo y muriendo (lástima que no se reproduzcan antes).
Un saludo.
Jejeje. Estaría bien que se reprodujeran, lo malo es que las ventas serían mucho menores, me temo…
Un saludo.
Yo también tuve un balón.
[...] Fue mi primer ídolo baloncestístico en la NBA. Luego vendrían muchos otros: Magic, Bird, Jordan, Chuck Person, Isiah Thomas, Olajuwon, etc. Muchos, pero este hombre fue el primero. ¡Qué le vamos a hacer! Y como el primer amor, como el primer balón,.., eso no se olvida…, aunque haga ya veinte años, y no sólo ese jugador que yo veía cuando era adolescente peine canas, sino también el adolescente… [...]