La Copa de Europa, la de verdad
Publicado el 22 de Noviembre de 2007 - Categoría Recuerdos de chico - Autor: Jaime H. Stinami
He hablado en alguna ocasión de la Copa de Europa, pero de la de verdad.
Es bien seguro que si el frikilector tiene ya tres decenas de años recuerde aquella Copa de Europa que tan sólo disputaba el equipo que había ganado el año anterior la liga en su país. Cuando el Real Madrid o el Barcelona ganaba la liga española, no ganaba sólo eso, ganaba además el derecho de ser el único equipo de dicha liga que podía disputar la próxima edición de la competición continental más importante. No bastaba con hacer una buena campaña para ganar el título, había que hacer dos consecutivas.
Esto tenía, es cierto, algunos aspectos mejorables: el principal, el hecho de que se quedaban fuera equipos manifiestamente mejores que otros que sí entraban. Por ejemplo, seguro que el Real Madrid o el Barcelona, eran cada año mejor que el campeón de la liga sueca, o belga, o turca… y en las primeras eliminatorias había por tanto demasiada diferencia entre algunos equipos.
Pero precisamente este hecho de sólo admitir al campeón de cada liga hacía que el nivel de las otras competiciones europeas fuera tremendamente alto comparado con lo que hay actualmente. Los campeones de Recopas y Koracs de aquellos años eran equipos como Limoges, Cantú, Cibona, Real Madrid, Barcelona… Con todos los respetos para los actuales campeones, empezando por Unicaja, que es el equipo de mi ciudad y el equipo que voy a ver todos los fines de semana desde hace ya unos veinte años.
Una liguilla semifinal con seis equipos, y con ocho los dos o tres últimos años aseguraba cada jornada partidazos. En concreto, para un aficionado español de 13 o 14 años, un partidazo con un equipo español en juego: quizá el amable frikilector no lo recuerda, pero en aquellos años no había teléfonos móviles, no existía Internet, y ni siquiera había más que dos cadenas de televisión. Si no veías los partidos que televisaban, no veías nada. Cada partido de Copa de Europa televisado era todo un acontecimiento… por lo menos para mí.
Real Madrid y Barcelona se alternaban, igual que los italianos (Bolonia, MIlán, Cantú, Roma), o que CSKA y Zalguiris. Además de Macabbi que siempre estaba, solían entrar Pau o Limoges y algún año el Den Bosch holandés o el Saturn Colonia alemán. Por parte yugoslava Bosna Sarajevo, Partizán y Cibona de la mano de Petrovic. A finales de la década de los 80, la irrupción del imbatible equipo de Split. El baloncesto griego sólo metió a Panathinaikos un año hasta que apareció y se hizo fijo el Aris de Galis, al que algunos llamaban (incorrectamente) Aris de Salónica.
Recuerdos imborrables, e imparables: el Real Madrid de Itu, Robinson, Romay, Corbalán y Fernando Martín cayendo frente a Petrovic y sus compañeros: Aleksander, Cutura, Nakic, Arapovic; la final del Barcelona contra el Banco di Roma remontando en la segunda parte; las retransmisiones desde el Yad Eliyahu, desde el Palacio de Hielo de Zagreb, desde Moscú con Tkachenko, Tarakanov, Pankrashkin; el Zalguiris de verde con Sabonis, Homicious, Kurtinitaitis, Iovaisha; el potente Barcelona cayendo tres veces consecutivas contra Toni Kukoc y la Jugoplastica; Mcadoo, Premier, D’antoni y Meneguin quedando campeones con 54 años de media…. hasta la temporada 1991/92 en la que se permitió entrar a más de un equipo por país.
A partir de esa temporada se puede ser campeón de Europa sin ser campeón de tu país, o sin ser el campeón en defensa de su título. ¿Pero qué broma es ésta?
Supongo que la Euroliga, o como quieran llamarla permite más equipos de más nivel, que los equipos ganan más dinero, que los grandes no se pueden permitir faltar por no ganar en su país, etc. Entiendo muchos de estos argumentos, pero… el romanticismo, el espíritu del baloncesto, el espíritu de la competición se lo cargaron por completo.
Ahora puedes seguir los partidos on-line, tienes las estadísticas en tiempo real, retransmiten 3 o 4 partidos por jornada, la imagen llega perfecta y nítida en televisión, y las voces de los comentaristas se escuchan con total claridad. Todo esto es estupendo, pero también es cierto que no aparece el rótulo azul de Eurovisión con las estrellitas antes de conectar, el balón suena distinto al botar, y la red no hace el mismo sonido cuando entra un tiro limpio… ¿me estaré haciendo viejo?
Comentarios
5 Respuestas a “La Copa de Europa, la de verdad”
Hacer un comentario








Me aficioné al baloncesto con aquellas retransmisiones. Quizá por eso las recuerdas con más cariño que otras más recientes que las tienes más nítidas. Creo que era los jueves los días de partido. O comoc dices el nivel mayor de la Recopa y la Korac. Recuerdo la final del 89 de la Recopa, y trístemente la del 91 con mi CAI en Ginebra. Otros tiempos. Ahora el nievl general es mayor, hay más igualdad, pero esos recuerdos para nosotros siguen ahí. Debemos ser algo mayores para la nueva generación.
Saludos
Absolutamente de acuerdo.
Absolutamente en el recuerdo la final contra los griegos del CAI. Recuerdo mi indignación ante lo que me parecía un robo evidente. Siendo del CAI los recuerdos deben ser aún mayores…
Gracias, un saludo.
Totalmente de acuerdo con el comentario.Aquellos partidos tenían algo mágico .Cada partido era casi un cara o cruz en busca de la final.Ahora todo tiene más fases que la construcción de un automóvil.Todavía me acuerdo de Meneghin en el Billy ( dibujos animados de Sport Billy) jugando con el Madrid por un puesto en la final. Pero si hasta el diseño de trofeo actual es infinitamente peor que la cesta de plata.
Cambiando de tema. Al margen de la total desorganización de la final de Ginebra 1991 justo es reconocer que el CAI pecó aquel dia de una cierta dosis de inexperiencia sin en ningún caso obviar los desagradables incidentes que allí ocurrieron.
Jeje, hasta el diseño del trofeo era mejor… y la fruta sabía mejor, y llovía más…
Un saludo.
[…] La Copa de Europa (la de verdad) de 1987 tuvo un ganador relativamente sorprendente, la Tracer de Milan. El hecho de la sorpresa estribaba en que sus tres mejores jugadores tenían ya más de 35 años, el hecho de la relatividad estaba en que eran jugadorazos: Mike D’Antoni, Bob McAdoo y Dino Meneghin. […]