Adrian Dantley
Publicado el 28 de Julio de 2007 - Categoría Recuerdos de chico, NBA, Jugadores - Autor: Jaime H. Stinami
Ya he comentado en alguna ocasión mi seguimiento a los Detroit Pistons de final de los 80, los auténticos y genuinos Bad Boys.
De aquel equipo, uno de los jugadores que en seguida me encandiló fue Adrian Dantley. La mala suerte hizo que no consiguiera anillo alguno, pues el año que Detroit ganó su primer campeonato de la NBA el amigo (de nadie) Adrian fue cambiado a Dallas Mavericks por el amigo (de Isiah Thomas) Mark Aguirre.
A Dantley no podemos considerarlo como un tirador (7/41 triples en 15 años en la NBA), pero sí era un anotador brutal: 24′3 puntos de media en su carrera (21′3 en playoffs) y 25′8 en tres temporadas en la Universidad de NotreDame. Máximo anotador de la NBA en las temporadas 80/81 y 83/84 con 30′6 y 30′7 puntos respectivamente. Máximo anotador de tiros de campo en la temporada 80/81 y 5 veces máximo anotador de tiros libres de la NBA (77/78, 80/81, 81/82, 83/84 y 85/86). Ostenta, compartido con Wilt Chamberlain, el récord de más tiros libres convertidos en un partido de la NBA, 28.
Su juego estaba circunscrito a la cercanía del aro, a los 4 o 5 metros como mucho. Uno de los aspectos de su baloncesto que despertaba en mí admiración hacia él era el mismo que con Larry Bird: sin ser pívot, esa capacidad de recibir el balón de espaldas al aro con el jugador pegado a tu espalda para hacer un bote o dos, unos movimientos de pies, y echarse para atrás separándose del defensa llevándo el balón por detrás de la cabeza para tener más facilidad en el tiro… y anotar, claro.
Incluso los mates, con cierta edad los podíamos hacer en minibasket, pero esto de estar de espaldas, darse la vuelta y lanzar a canasta por encima del defensa me parecía tan tan difícil… cada vez que lo intentaba (por supuesto sin defensor), apenas llegaba a tocar el aro en algunas ocasiones. ¡Qué mérito tenían! ¡Qué jugada tan difícil de hacer!
Hay aspectos en la vida que te hacen sentir ya con una cierta edad.
Hay dos inexcusables: hablar de sistemas educativos que no existen, 7º de EGB, BUP y COU (como nuestros padres con el PREU y 5º y reválida) y hablar de (y sobre todo quedar en) cines que ya no existen (también como nuestros padres). Para los que seguimos el baloncesto, además de hablar de jugadores ya retirados, o de ver jugadores que son ya menores que uno, hay otro terrible: hablar (no ya de jugadores) sino de equipos que ya no existen. Pero no me queda más remedio para terminar haciendo una rapidísima visita a la carrera de mi admirado Adrian Dantley, vamos allá:
Dantley fue elegido por ¡Buffalo Braves! en el número 6 de la primera ronda del draft de 1976. Fue Rookie del año esa temporada y pasó por Indiana y Los Angeles Lakers antes de recalar en Utah Jazz donde desarrolló sus mejores temporadas a título individual. Tiene retirado el número 4 en la franquicia de Salt Lake City.
Llegó a los Pistons en la temporada 86/87 en un traspaso por Kelly Tripucka, en la que perdió la final de Conferencia Este contra Celtics con el robo de balón de Larry Bird y canasta de Dennis Johnson en el Garden. La temporada siguiente, 87/88, finalista de la NBA derrotados 4-3 por los Lakers (y a punto de ser campeones en el sexto partido en el Fórum), y a mediados de la 88/89 (primer anillo de los Pistons), como ya hemos comentado traspasado a Dallas a cambio de Mark Aguirre.
Terminó esa temporada en Dallas, a la siguiente 89/90 aún mantuvo un nivel aceptable (14′7 puntos) aunque sólo pudo disputar 45 partidos y su ocaso fulminante llega en la 90/91 jugando 10 partidos en los Milwaukee Bucks, víctima de la edad, de las lesiones y de la evolución del juego. Nunca, ni en sus mejores momentos fue un jugador rápido ni especialmente fuerte. Me recuerda en este aspecto a Alex English, jugadores que tenían su virtud en la técnica depurada, en movimientos perfectamente ejecutados. ¿No parece a veces que ya no quedan jugadores como éstos, especialmente en la NBA?
Para concluir su semblanza: una de cal y una de arena (no me preguntés cuál es la de cal y cuál la de arena, que no lo se): seis veces all-star (80, 81, 82, 84, 85, y 86) y una vez máximo perdedor de balones de la NBA, temporada 81/82, ¡que todo hay que decirlo!.
Imágenes de Adrian Dantley aparecidas en el número 111, de 21 de Diciembre de 1987 de Gigantes del Basket.
Comentarios
8 Respuestas a “Adrian Dantley”
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[…] He dejado para el final mi favorito: #45-Adrian Dantley. No ganó ningún anillo. Fue traspasado por Aguirre a mediados de la temporada 88/89 que sería la del primer campeonato. Quizá para la mayoría de los seguidores de la NBA, este hombre no merezca un capítulo aparte. Para mí, sí. Lo tiene. Se lo debía: Adrian Dantley. […]
Una pregunta, ¿éste era aquel que tiraba dando un paso atrás?
Gracias
Sí, exactamente. Ligeramente parecido a Larry Bird en ese aspecto, y que también llevaba el balón un poco por detrás de la cabeza.
Un saludo.
[…] Cuenta la leyenda que Adrian Dantley no se hablaba con ninguno de sus compañeros de Detroit Pistons. Y cuenta la leyenda que en el intercambio que manda a Dantley a Dallas a cambio de Mark Aguirre tiene mucho que ver la amistad que unía a Isiah Thomas con Aguirre. Mark Aguirre fue campeón de la NBA, Dantley no. […]
[…] Nada más y nada menos que un reloj de la NBA. Como es evidente no se trata de un reloj cualuquiera, sino de uno con la precisión de Larry Bird en el tiro, de Magic Johnson en el pase, de Michael Jordan en finales apretados y de Adrian Dantley jugando de espaldas al aro. No puede ser de otra forma; ¡qué demonios!, es un reloj de la NBA, con su cajita de la NBA y su logotipo NBA con la silueta de Jerry West. […]
[…] Integrante de los auténticos Chicos Malos de los Detroit Pistons, ganador de dos anillos de la NBA y compañero de Aguirre, Thomas, Cruela de Bill “Dennis Rodman” y Dumas entre otros. […]
[…] Este año, junto a otros jugadores (más conocidos, seguramente), entrenadores y personas relacionadas con el baloncesto, han dado el “honor” de entrar en el salón a Adrian Dantley. Haciendo clic aquí podeis ver el vídeo de reconocimiento de la propia NBA a Dantley. […]
[…] De mis admirados Bad Boys de finales de los 90 sólo había hecho alguna referencia directa como jugador a Adrian Dantley. Le toca ahora el turno a Billy Laimbeer, probablemente el jugador más odiado de la NBA en sus buenos años. En uno de los campus del Cerrado de Calderón que organizaba Mario Pesquera y al que tuve la suerte de acudir a finales de los 80, le preguntaron a Ramón Trecet algo sobre Billy Laimbeer. Trecet (casi casi Dios para muchos de los catorce-quinceañeros que estábamos allí) preguntó a los asistentes: “A ver, ¿cuántos de vosotros odiais a Billy Laimbeer?”. Fui de los pocos que no levantaron la mano. Me sentía indignado. Y Ramón Trecet dijo: “Pues entonces Laimbeer está contento, sabe que está haciendo bien su trabajo.” Sonreí ligeramente, en unas milésimas de segundo Trecet me acababa de reconciliar con el mundo. […]