Alberto Entrerríos
Publicado el 22 de Octubre de 2007 - Categoría Ligas menores - Autor: Jaime H. Stinami
Hay un tipo de jugador en las ligas menores y torneos veraniegos y de 3×3 que todos hemos tenido en contra, o como compañero o como jugador si hemos sido entrenadores. Se trata de un ex-jugador de balonmano reconvertido a baloncesto.
Normalmente ha sido central, pivote o incluso portero; pero nunca extremo ni lateral. Bota el balón con gran fuerza y juega en la posición de 3′5; es decir, no es ni 3 ni 4, pero con el físico que tiene juega cerca del aro pues no llega a tener un tiro exterior del que fiarte por completo.
Es físicamente poderoso, no rehúye nunca el contacto y habla en el vestuario de arrancar cabezas y brazos de contrarios. Intenta dar pases de contraataque a una mano que se salen de la pista. En esos momentos todos los que están presentes saben que va a salir por su boca un hipoaliento huracanado: “¡me cago en mi **** nación!”.
Suele tener un juego y unos movimientos ligeramente forzados por el tiempo pasado jugando a ese otro deporte. A veces sus compañeros que van de baloncestistas consagrados le gastan bromas o le ponen motes de jugadores de balonmano. Por decir un nombre al azar: Alberto Entrerríos. Y Alberto Entrerríos lo acepta de buen grado y se ríe con su mote y con el de los demás, pero sabe (y sabe que su entrenador también lo sabe) que ninguno de ellos tiene la lealtad a su entrenador, el espíritu de equipo y compañerismo que él sí que tiene.
Y se quedará algún partido sin jugar, banquillazo estupendo, y el entrenador le dirá que siente haber sido injusto, que no ha encontrado el momento de meterlo en pista, que las características del partido y del equipo contrario no iban con su juego y otras mierdas varias. Y él asentirá, y en el siguiente entrenamiento volverá a estar como todos los anteriores y volverá a cagarse en su **** nación, y a reirse, y a animar, y a intentar hacer equipo y seguirá deseando por encima incluso de él mismo que el equipo gane. Pues su concepción de equipo y de disciplina es cuasi-militar, algo de lo que los supuestos baloncestistas compañeros suyos no entienden muy bien.
Y ese entrenador que a veces sólo lo sacaba unos minutos dejará el equipo, y lo sentirán ambos y quizá puede incluso que ese entrenador (ex-entrenador ya) cree un blog de baloncesto en internet y escriba sobre jugadores de balonmano jugando a baloncesto, en parte como homenaje y en parte como agradecimento a alguno que quizá tuvo. Y Alberto Entrerríos al leerlo sonreirá y dirá entre dientes:”¡qué cabrón el H.S. Stinami…!”
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