La descomposición de los Bad Boys
Publicado el 15 de Diciembre de 2009 - Categoría Equipos, NBA, perfilgriego - Autor: Jaime H. Stinami
Como ustedes recordarán, tengo un amigo con perfil griego que de vez en cuando me manda correos electrónicos con los que me hago un artículo para el blog. Los temas han sido variados: el Boston Garden o las magdalenas de Proust, entre otros. En esta ocasión, me escribe para decirme que cuando se me acaben los artículos sobre los jugadores que formaban los Bad Boys podría explicar cómo se descompuso aquel equipo. Aunque no se me han acabado los jugadores (sé que me faltan Thomas, Rodman, Aguirre y Edwards), me parece que el texto que el colega se ha currado por amor al arte merece ser compartido.
Me cuenta el tío todo esto que viene a continuación. Lo copio tal cual, no le incluyo, ni elimino ni modifico nada:
“Todo comenzó el día en que Mahorn quedó desprotegido por los Pistons en el draft de expansión del 88 y fue seleccionado por los Timberwolves. Jack McCloskey recibió muchas críticas por haber elegido a Mahorn en lugar de a Edwards, no tanto por su valor en la pista sino porque Mahorn representaba los valores en los que creía aquel equipo: tipos duros enfrentados al mundo, que habían llegado a Detroit sin expectativas y excedían su potencial individual mediante la entrega incondicional al grupo. “Mahorn era una buena influencia en el vestuario, y nos dolió perderlo,” dijo Laimbeer. “Pero lo superamos.” Lo superaron de la única manera que sabían hacerlo: cerrando filas.
Tras el segundo título, la directiva se enfrentó a un problema clásico: El equipo estaba envejeciendo. ¿Qué debía hacerse: apostar por una última oportunidad de ganar el título o comenzar un proceso de reconstrucción mientras los jugadores aún conservaban valor de mercado? Los Pistons siempre se han considerado leales a los suyos y, así, Vinnie Johnson fue renovado con el objetivo de lograr el triplete.
Tres años antes, McCloskey habían fichado a un pivot de 2,15 m que representaba con exactitud lo opuesto a la esencia de los Bad Boys. William Bedford había llegado traspasado de Phoenix cuando este equipo decidió hacer una limpieza general en una plantilla entre la que el consumo de drogas se había convertido en norma. En Detroit, Bedford se ganó rápidamente el desprecio de sus compañeros por su nulo interés por el trabajo y sus deplorables hábitos de vida.
Tras perderse la mitad de la temporada 87-88 y toda la 88-89 por violar el código antidrogas de la NBA, Bedford contribuyó al segundo título de los Pistons con unos paupérrimos 3 puntos y 1 rebote por partido. Will Robinson, prestigioso entrenador ayudante de Chuck Daly y descubridor de Salley, Rodman y Dumars, le dijo a McCloskey que Bedford no tenía ningún interés en el baloncesto y que lo mejor que podían hacer era deshacerse de él. McCloskey le respondió que aquel chaval era el jugador del futuro para los Pistons.
Durante los últimos meses de la temporada 89-90, Chuck Daly comunicó a McCloskey que Bedford era una pésima influencia y que no contaba con él. Sin embargo, en Abril, el periódico Detroit Free Press publicó que McCloskey había firmado en secreto un contrato con Bedford en el que este se comprometía por tres temporadas y un millón de dólares por cada una de ellas.
“Ese es el tipo de cosas que destruyeron esta franquicia”, dijo el Jefe de Relaciones Públicas de los Pistons, Matt Dobek. “Nadie tenía idea de en qué pensaba Jack. La teoría de Chuck es que Jack veía a Bedford como a un hijo al que podía salvar”.
“Ese fue nuestro mayor error,” dijo Robinson. “Hizo que perdiéramos el espíritu de equipo. Chuck no lo quería. Los jugadores no lo querían. Pero Jack era un testarudo, y hasta ese momento siempre había acertado con los fichajes”.
“Ese fue el principio del final.”
En la temporada 1990-91, los Pistons ganaron cincuenta partidos y quedaron en segundo lugar (tras Chicago) en su división, llegando hasta las Finales de Conferencia donde fueron barridos por los Bulls. Esa es la famosa serie en que Thomas acusó a Dumars de haberse hecho amigo de Jordan y colaborar con el enemigo, no esforzándose al máximo. También es la serie en que todo el equipo se retiró a los vestuarios sin saludar a los Bulls una vez que la derrota era evidente.
Tras finalizar la temporada, la descomposición se tornó imparable. A Vinnie Johnson le resolvieron el contrato firmado el verano anterior. En Agosto, Edwards fue traspasado a los Clippers a cambio de Jeff Martin y Orlando Woolridge fue fichado desde Denver. El contrato de Woolridge, dos años y 5,2 millones de dólares, significó un golpe mortal al espíritu del equipo. “Traer a Orlando Woolrigde y pagarle más que al resto de nosotros, ¿por qué?,” pensaba Laimbeer. “Nosotros nos dejamos la piel en la pista. Nuestra estructura salarial era sencilla: Tenías que ganártelo. Nunca se regalaba nada; esa era nuestra principal regla. Cuando te lo merecías, podías alargar la mano y decir, Quiero un aumento. Pero la directiva le dió mucho dinero a un recién llegado y cuando vimos la clase de tipo que era, comenzaron los problemas.”
Aún faltaba el golpe definitivo: La desaparición de Dennis Rodman. Rodman había llegado a Detroit como una elección de segunda ronda en 1986 procedente de una universidad pequeña. Nadie le tomó en consideración hasta que sus compañeros comenzaron a admirar su ética de trabajo. Rodman atendía y aprendía. Thomas y Laimbeer dedicaron horas a pulir a aquel genio defensivo en ciernes. “Le pasamos la antorcha,” dijo Laimbeer. Rodman sería el vínculo entre los Pistons del presente y los del mañana.
Pero a comienzos de los noventa los Bad Boys se habían convertido en estrellas, y Rodman descubrió el lujo como forma de vida. Para empeorar las cosas, Chuck Daly, posiblemente la figura más importante en la vida de Rodman, se marchó del equipo en 1992. Su sustituto, Rod Rothstein, quiso imponerse desde el primer momento aplicando mano dura. Rodman no lo toleró. Boicoteó el training camp de los Pistons. Apareció en uno de sus encuentros amistosos, frente a los Nets de Daly, y se sentó desafiante en la grada. A pesar de que Daly trató de convencerlo para que volviera a la disciplina del equipo, a esas alturas Rodman era un caso perdido.
“Cuando perdimos a Dennis, lo perdimos todo,” dijo el Presidente de los Pistons, Tom Wilson. Perdimos nuestro corazón, nuestras ganas de competir y nuestra confianza, todo de una vez.” Para Laimbeer, “en el momento en que Dennis desapareció, la franquicia quedó herida de muerte.”
Lo que siguió fue una sucesión de despidos y traspasos. A comienzos de 1993, McCloskey era el General Manager de los Timberwolves. John Salley estaba en los Heat, Rodman en los Spurs y Mark Aguirre fue cortado a pesar de que le restaban dos años de contrato. Todo lo que quedaba de los Bad Boys era Dumars, Laimbeer y Thomas.
En 1992, Detroit perdió más partidos de los que ganó (40-42) y no se clasificó para los playoffs por vez primera en diez temporadas. Para cuando la franquicia comenzó a enderezar el rumbo tres años después, bajo la dirección de Doug Collins y con Grant Hill como estrella, habían perdido otros 116 partidos.”
Hasta aquí el correo del amigo perfilgriego. ¿No está mal, eh? Un piso no, pero como siga dándome estos placeres voy a tener que ponerle una categoría…
Comentarios
7 Respuestas a “La descomposición de los Bad Boys”
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Muy interesante, la verdad, hay datos que desconocía por completo.
Saludos.
Cuando hablo tanto de la mala cabeza de algunos General Managers por sus decisiones atolondradas, me doy cuenta al leer esto que ya viene de lejos, que esto sucede desde tiempos inmemoriales. Menudo figura tuvo que ser el tal McCloskey.
Dile a tu amigo que te siga mandando posts de esta categoría, Jaime.
Saludos
Al final resulta que Bedford si que era el pivot que iba a marcar una época en la NBA…vaya si la marcó. Menudo legado.
Excelente artículo. Interesantísimo.
Gracias a los tres.
Supongo que perfil está leyendo estos comentarios. De todos modos, me aseguraré de que lo hace.
Y ahora que ya lo ha dicho alguien que no soy yo, me da menos reparo decir lo mismo que vosotros: el texto es buenísimo. De un gran nivel.
Saludos.
Sólo una precisión: los pistons no ganaron su división en 1991.
Por lo demás, el texto está muy bien
Hola, Manigault.
He ido a mirarlo, lógicamente. Y llevas razón: Bulls obtuvo 61 victorias y Pistons con 50 fue segundo en la Central Division.
Un saludo.
P.D. Hablaré con el del perfil griego para corregirlo…
Corregido Manigault.
Gracias, un saludo.