Los vómitos de Bill Russell
Publicado el 15 de Julio de 2008 - Categoría Cuenta la leyenda - Autor: Jaime H. Stinami
Bill Russell fue, casi con total seguridad (yo no lo vi, pero tiene toda la pinta), el jugador más importante de la irrepetible racha de victorias de los Celtics de Boston en los años 60. Once veces, once, campeón de la NBA el amigo Russell. Las dos últimas, además, como entrenador-jugador. Lo dicho, irrepetible.
Una anécdota más o menos conocida que cuenta la leyenda sobre Bill Russell es la siguiente: antes de cada partido se autosugestionaba tanto que se producía naúseas y acababa vomitando. Se supone que lo hizo antes de prácticamente todos sus partidos como profesional. Es decir, que es fácilmente estimable que este hombre vomitó más de mil veces durante su carrera deportiva.
De hecho, la cuestión llegó a tal punto que se convirtió a la vez en una superstición y en un ritual. Y sus compañeros saltaban a la pista con peor ánimo frente al partido si Russell no había vomitado. Cuenta la leyenda que en un séptimo partido de playoffs contra Philadelphia, Red Auerbach sacó a los jugadores de la pista durante la rueda de calentamiento pues Bill Russell aún no había vomitado y estaba aún en el vestuario intentando conseguir su vómito prepartido.
Afortunadamente para tranquilidad mental de jugadores y entrenador , antes del comienzo del choque apareció Russell con su vómito ya dejado en los vestuarios con lo que ni que decir tiene que el partido acabó con victoria para los Celtics.
Si yo hubiera sabido esto quizá me hubira provocado vómitos antes de mis partidos y estaríamos hablando ahora de once campeonatos consecutivos de ACB y no de una carrera algo más modesta que tuve como jugador,…, pero ahora es tarde, señora.
Comentarios
4 Respuestas a “Los vómitos de Bill Russell”
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no te preocupes, yo he vomitado un par de veces y nunca he cogido 20 rebotes en un partido, así que te acompaño en el sentimiento. Por cierto la foto es genial! la primero que veo del bueno de Bill sin perilla!
Gracias Josh.
Me reconforta tu acompañamiento sentimental.
Un saludo.
Madre mía, tremenda la historia. Es increíble desde luego. Uno se cree que sabe todas las historias habidas y por haber de baloncesto, y es evidente que no.
Me juego lo que sea a que no es leyenda. No al mismo nivel (está claro) pero todos tenemos ciertas manías e historias antes de los partidos que creemos fundamentales para ganarlo.
Saludos.
Claro que no se sabe todo.
De hecho, en casi todos los artículos aprendo algo nuevo gracias a los comentarios de los amables frikilectores.
Un saludo.