Guardando la pizarra

Porque las botas llevan colgadas mucho tiempo… ahora hablaremos de baloncesto

Olvídate de París

Publicado el 18 de Marzo de 2009 - Categoría Cine de baloncesto - Autor: Jaime H. Stinami

Forget Paris en su nombre original, no es, técnicamente, una película de baloncesto. Es una historia de amor, de un romance, de un matrimonio… entre Ellen Andrews (Debra Winger) que trabaja en el aeropuerto de París y Mickey Gordon (Billy Crystal), que trabaja de ¡¡árbitro de baloncesto!! Concretamente, el amigo Mickey arbitra en la NBA.



La incidencia del baloncesto en la película es la incidencia del baloncesto en la relación entre Mickey y Ellen. Continuos viajes por parte del árbitro que hacen que el romance principal del film vaya pasando por altibajos.

En lo que se refiere a escenas de baloncesto podemos ver varias para ambientar el tema, con bastantes jugadores conocidos, y un par de escenas en la que incluso actúan el inefable Charles Barkley y David Robinson al comienzo de la película, acompañados de Dan Majerle, Kevin Johnson y Paul Westphal, y en una de los mejores momentos de la cinta (¿será por ser de baloncesto?) en el que Mickey organiza un lío extraordinario en un partido de la última temporada de Kareem Abdul-Jabbar en la que iba recibiendo homenajes por cada pista que pisaba. En este caso, enfrentándose a los Detroit Pistons.

Kareem, Isiah Thomas y Billy Laimbieer sacan a relucir sus dotes de actores. Por cierto, Billy el mejor con el permiso de Kareem. Thomas se parece más al entrenador y manager que ha sido que al jugador que fue. No sé si me explico.

La película nos deja una frase que seguramente repetirán tras verla o que han repetido alguna vez tras haberla visto: “Lo estabas buscando y aquí lo tienes… ¡Toyotaaaa!” Yo reconozco habérsela enseñado a mi sobrina de dos o tres años cuando apenas estaba aprendiendo a hablar… Yo le decía: “lo estabas buscando y aquí lo tienes” y ella me contestaba: “¡Toyotaaa!” sin saber lo que significaba.

Animo a los amables frikilectores con familiares o amigos de esa pequeña edad a intentarlo. Pero no quiero reclamaciones cuando tras pasar algo de tiempo y decidirse a contarlo en una web observe con una mezcla de extrañeza y melancolía que la enana tiene ya seis o siete años y no se deja manejar tan fácilmente.

Yo no soy crítico de cine (¡afortunadamente!, supongo; pues me pasaría como al ignominioso crítico de cine de Faemino y Cansado que tenía el tremendo problema de que le gustaban las mismas películas que a todo el mundo) y supongo que el film no es ninguna obra maestra. Dirigida por el propio Billy Crystal en 1995 tiene cosas más o menos típicas y predecibles, pero no está mal la forma de llevar la historia en la mesa del restaurante y siguiendo las reacciones de la futura esposa de Joe Mantegna.

Creo que unas cuantas sonrisas nos puede arrancar y si usted ha leído hasta aquí me temo que es muy probable que por el mero de hecho de ver, además de a los ya citados, a Marv Alvert, Bill Walton, Spud Webb, Tim Hardaway, Sean Elliott, Pat Ewing, John Starks, Reggie Miller, Chris Mullin, Charles Oakley o Kurt Rambis le merezca la pena pasar un rato viendo la peli y reflexionando un poquito sobre la vida difícil de un árbitro en algunos aspectos y en cómo puede verse influenciado su arbitraje por su situación personal.


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